QUIMERAS Y DESAFÍOS



Nada soy, nada he sido y no puedo pretender ser nada... aparte de eso guardo en mí todos los sueños del mundo!! (F.Pessoa)

Cantante, guitarrista, autor de canciones, psicoterapeuta, funcionario en excedencia ahora que me acuerdo, estudiante universitario a mi edad y escritor aficionado noctámbulo, noctívago y nocherniego...
Todo lo que la vida me ha ido enseñando se puede resumir en dos palabras: sigue adelante!!

Besos y abrazos
Dorchy Muñoz



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domingo, 17 de abril de 2011

"Sobre vulnerabilidad psicológica y emocional"


Paso a reeditarlo de nuevo a petición de una compañera, contertulia de nuestro foro que quería conocer mi opinión al respecto. Espero que os guste, os sea de ayuda, o de utilidad, como siempre quedo abierto a vuestos sabios comentarios.


"Sobre vulnerabilidad psicológica y emocional"


Entiendo que hay personas más sensibles que otras a las emociones de los demás, a las suyas propias y a las circunstancias de su entorno. Entiendo igualmente que hay personas más conscientes de sus problemas y de los problemas de su gente y con una mayor propensión a ocuparse y responsabilizarse de ellas mismas y de su entorno familiar y social e incluso a desarrollar una a veces enfermiza y constante preocupación. Hay personas con una inclinación natural y/o cultural y educacional más dadas a preguntarse los porqués de su vida y de la vida y a tener presentes las grandes preguntas de tipo existencial y filosófico y con una mayor necesidad de respuestas para seguir andando por el mundo, y a la búsqueda de una a veces difícil lógica ante los diferentes sucesos y acontecimientos de su vida; como hay personas más sensibles al drama humano diario que nos muestran los informativos o al drama de la ficción cinematográfica o la que pueda reflejarse en una novela por poner un caso. De igual forma considero que hay personas más observantes de las reacciones de su cuerpo, que se mantiene en un complejo pero a veces precario equilibrio fisiológico, pero que desarrolla tantas y tantas funciones automáticas de todo tipo que si le prestamos excesiva atención y nos preocupamos por cualquier variación en nuestro ideal de percepción de nuestro propio cuerpo, nunca dejará de darnos argumentos para nuestra preocupación, como sucede de manera patológica en el trastorno hipocondríaco- aquí se haría necesario que son las sensaciones intraceptivas, interoceptivas y exteroceptivas, pero no me parece oportuno, sería demasiado largo, busquen en googel o en medline plus-
Yo no pienso que exista de manera clara una vulnerabilidad emocional o psicológica que predisponga o mantenga los trastornos de orden mental y psicológico. Más bien creo que todos/as tenemos una manera emocional e intelectual y cognitiva de vivir nuestra vida y una herencia de comportamientos desarrollados desde la infancia, a menudo imperceptibles. En ese sentido podemos sin saberlo ir arrastrando huellas emocionales a veces positivas a veces no, que inconsciente e imperceptiblemente pueden estar condicionando nuestra vida presente, lo que vendría a ser digamos la idea principal de la que parten los psicoanalistas, si bien a través de esa “búsqueda” terapéutica intentan la curación o mejora de un gran número de trastornos, no siempre con acierto como es bien sabido, bien por la falta de pericia del psicoanalista o de implicación del cliente/paciente o bien por la escasa idoneidad del protocolo de actuación para el trastorno que se esté tratando: sirva como ejemplo la escasa efectividad y incluso lo contraproducente de un tratamiento psicoanalítico en el trastorno bipolar o maníaco depresivo, como es bien aceptado entre los profesionales de la psicología y la psiquiatría. También creo que algunos/as de nosotros por influencias de tipo sociocultural hemos desarrollado un criterio de “normalidad” social, funcional, vital, etc. las más de las veces muy discutible, que nos empuja a intentar ser quienes no somos ni podemos ser o a compararnos constantemente con los demás en diferentes aspectos.
A propósito de tu pregunta y de la existencia o no de la vulnerabilidad emocional y psicológica, yo creo más bien que al igual que sucede a nivel fisiológico, hay momentos de nuestra vida en que vivimos en un “estado carencial” bien por el estrés, el agotamiento, la bajada de defensas inmunológicas, una mala alimentación, falta de ejercicio físico, o alguna dolencia menor que menoscaba nuestro general estado de salud. Pienso que la mente y el equilibrio emocional y psíquico están sujetos igualmente a los vaivenes del cuidado o descuido de nuestra autoestima, la confianza en nuestras posibilidades, la percepción intelectual y personal de nosotros/as mismos, el cultivo de la alegría, y tantos otros factores similares. La mente necesita igualmente de alimentación. Si le das “comida basura” en forma de pensamientos negativos, consumos de drogas, alcohol y psicotrópicos varios o cultivas aficiones como el fútbol de forma fanática o la prensa rosa, o fundamentalismos religiosos y de fe, o estás inmerso en un trabajo estresante precario o una relación afectiva paralizante, etc. por poner algunos ejemplos, estará lógicamente en peor estado que si la “alimentamos” con “proteína pura” en forma de pensamientos positivos sobre nosotros mismos y sobre la vida, cultivando la paz que presta la práctica del yoga o la meditación, el sexo sano y realizador, el amor a nosotros/as mismos/as y a nuestra gente y cultivando aficiones como la filosofía, el cine, la literatura, etc. Inmersos en estos llamémosles “estados carenciales” de orden mental o emocional somos mucho más susceptibles de caer en los estados depresivos o trastornos de ansiedad, -trastornos afectivos o del humor según diferentes clasificaciones psiquiátricas- leves o graves, crónicos o temporales y al tiempo, quienes por estar ya inmersos en un proceso de enfermedad o trastorno psicológico, por puro feedback -como efecto boomerang o como la pescadilla que se muerde la cola-, tienen unas lógicas y a menudo casi insalvables dificultades para desarrollar su vida y desarrollarse como personas tanto personal, como afectiva, como social y laboralmente, y cultivar esas sanas actitudes como la alegría natural, la risa, el sexo, el deporte, los viajes, las actividades y aficiones culturales, el trato con amigos y el trato amoroso, etc. Tienen, en suma muy reducidas su libertad y autonomía personales y sus opciones para la realización y desarrollo de nuestro proyecto vital.
Y en esa difícil tarea estamos, en ese difícil laberinto en que sucede una constante interacción entre un sinfín de numerosos factores de diversa índole. No creo, para concluir, en algo permanente e inamovible llamado vulnerabilidad psicológica o emocional, pero sí en estados carenciales de equilibrio mental, emocional y fisiológicos con todos sus efectos secundarios. No olvidemos que la separación cartesiana cuerpo/mente no deja de ser un convencionalismo más bien arbitrario que dista mucho de ser del todo correcto, mente y cuerpo no son sino dos aspectos inseparables de un mismo ente: nosotros.

Besos y abrazos
© AMS Cádiz
Abril de 2011
Creo que poca gente se ha preguntado a  qué se refería Antonio Vega en este conocido tema.  Piensen sobre ello



4 comentarios:

  1. lo que has escrito y compartido es de mucha utilidad!!! es bueno si no entender, al menos tratar de hacerlo nuestras cambios o efectos emocionales.

    No has nombrado trastornos quimicos cerebrales, interferencias en el fluido de ellos en un momento determinado. No lo tienes en cuenta?
    un abrazo

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  2. Si claro pero para el común de la gente resulta complejo que le hables de endorfinas, serotonina, dopamina, y sus mecanismos sinápticos, pero en la profesión si se contemplan y se regulan muchos desarreglos emocionales y cerebrales que tienen una base puramente fisiológica o génetica tu ya sabes.

    Amador

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  3. Me resulta interesante lo de que la vulnerabilidad la relaciones tan directamente con los estados carenciales. Evidentemente, estos son peligrosos. Sin embargo, la bajada de defensas inmunológica yo la relaciono directamente con nuestro estado anímico (bueno, o ciertas enfermedades físicas) O sea, que ¿qué es primero el huevo o la gallina?
    Claro que, en todo lo relacionado con mente-cuerpo creo que hay una relación circular.
    Todo el resto del artículo... ¡amén!, tú eres más entendido, por supuesto, yo sólo barajo intuiciones, bagage y conocimientos que uno adquiere leyendo cosas.
    Estupendo artículo.
    Abrazo

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