QUIMERAS Y DESAFÍOS



Nada soy, nada he sido y no puedo pretender ser nada... aparte de eso guardo en mí todos los sueños del mundo!! (F.Pessoa)

Cantante, guitarrista, autor de canciones, psicoterapeuta, funcionario en excedencia ahora que me acuerdo, estudiante universitario a mi edad y escritor aficionado noctámbulo, noctívago y nocherniego...
Todo lo que la vida me ha ido enseñando se puede resumir en dos palabras: sigue adelante!!

Besos y abrazos
Dorchy Muñoz



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viernes, 14 de septiembre de 2012

"Nostalgia preotoñal"



Al parecer a mi los otoños en lo sentimental y lo emocional se me adelantan un poco. Escrito el pasado año, no dejo escapar la ocasión para algunas consideraciones críticas cuando no irónicas sobre algunos de los hábitos sociales del día a día de mucha gente. Espero que al menos les divierta. estoy como loco porque llegue el finde de la Lobera. Amador

“Nostalgia pre-otoñal!
Si sí, no se extrañen, nostalgia-preotoñal. Vivimos la época de los diagnósticos a toda costa: tómese usted un Orfidal, un Trankimazín o un Lexatin cada vez que se sienta mal, pruebe qué tal le va con el Prozac -si lo prefieren les menciono los genéricos, es decir el principio psicoactivo, alprazolam, lorazepam, fluoxetina, etc. y sus efectos secundarios y sus contraindicaciones- y olvídese de sus problemas matrimoniales, sentimentales, laborales y emocionales y céntrese en el croissant con mermelada o el pinchito de tortilla que se toma en la media hora que le brindan en el entreacto de esa trágica opera laboral y existencial que repetimos cada día… Tómese luego varias cañitas a la hora del aperitivo con los compañeros de curro, un buen vinito con el menú casero del bar de la esquina, un orujito o mejor dos para el postre y el café y comparta un buen gin-tonic o un cubata o diez con sus compañeros de condena laboral al atardecer...
Olvídese de que tiene un hijo o una hija o varios que atender y que divertir en una edad tan tierna como inolvidable. Olvide lo complicado de su educación y delegue en los "profes" toda responsabilidad futura; y preséntese en casa a mesa y partidito de fútbol puesto, que la Mary lo tiene todo siempre muy organizado. Ignore a su mujer tras su triste orgasmo y rónquele como merece, con o sin bruxismo crónico... con o sin comprensible o ininteligible somniloquia.

Recuerdo, porque voy siendo mayor, que antes se buscaba un fármaco para curar o aliviar una dolencia, una enfermedad, ahora nada de eso, se inventa una enfermedad, un diagnóstico, para vender un fármaco que no tiene salida, como no la tienen los tomates de pera y mira que están ricos para el gazpacho o el salmorejo.
La ciencia no es neutral coño!! Como no lo son los grandes lobbyes de la comunicación. Y dejémonos de eufemismos ostias, que las minas antipersonas explotan, no explosionan, y matan y mutilan, los ejércitos no van nunca a ningún sitio en misión de paz por más que no disparen sus fusiles y ametralladoras y la violencia doméstica no es de género, es machista, de machos o machitos, de testosterónicos mal adaptados… en suma, de hombres que no dejan vivir a quienes consideran sus mujeres en el sentido más posesivo, cuando no homicida del término: qué mundo más feo estamos habitando y a veces consintiendo!!
Tengo un día otoñal, es cierto, y no porque mi amor esté a muchos kilómetros de donde a mí y quiero pensar que a ella le gustaría, no porque hayan empezado a caerse las hojas de los árboles, o a mí me lo parezca, ni porque no me quede un duro para llegar a fin de mes, eso no dejan de ser contingencias coyunturales, que no estructurales. No estoy en condiciones científicas de afirmar que esto que siento sea una dolencia o un trastorno, agudo o crónico, leve o severo, sólo de asegurar que yo no me encuentro bien del todo, vamos que tengo dudas, razonables dudas casi cartesianas sobre algunos de los pilares emocionales y afectivos que parecen sustentar mi vida anímica, mi vigilia y mi sueño y me permito el atrevimiento de autodiagnosticarme y así me ahorro los cincuenta euros del psiqui, reconociendo sin necesidad de espejo que tal vez no estoy en el mejor momento de mi vida y sin embargo, considero que cuando lo he estado he sido tan torpe que no he sabido darme cuenta de ello, y por ende de vivirlo y disfrutarlo. He caído más de una vez en la trampa de ignorar el presente, el aquí y ahora, en aras de una fútil inclinación neurótica al pasado o a la quimérica ensoñación de un futurible, que casi nunca llega. Es más, yo no sabía hasta hace bien poco que la autoestima existía, así que no por haber vivido lo vivido, ni por haber estudiado lo estudiado, más bien al contrario, creo que nuevamente estoy empezando. No se qué exactamente, pero empezando y estoy expectante ante lo que yo mismo puedo depararme, porque ya no espero tanto de los demás y mucho menos de las circunstancias.
Así las cosas, hoy rompo una de las reglas de oro que venía manteniendo en éste y otros espacios web y públicos, no sin cierto narcisismo y arrogancia por mi parte y no sin cierto pudor y un poquito de vergüenza cuasi adolescente: no comment please que ya me psicoanalizo yo de vez en cuando y hasta hago regresiones hipnóticas y disfruto de inenarrables estados de trance. Rompo esa norma y publico este texto en una real y no metafórica ni estilística primera persona, como una hoja arrancada de mi más íntimo diario en el que por pura tautología me arrogo el derecho de ser el protagonista, como ahora obviamente de captar la atención de usted apreciado lector o apreciada lectora, que parece no tener nada más interesante que hacer que recorrer mis palabras, ideas y reflexiones del día. ¡Hasta dónde hemos llegado!
Ni pensar quiero en el morbillo que puede provocar en algún vecino contertulio o alguna vecina, que también las hay, de esos que más bien se dedican a chismorrear y que por suerte son una triste minoría, pero haberlos haílos,-mi propio hermano sin ir más lejos- como los hay en otros sitios. En todo caso, como de casi todo, yo mañana al levantarme y antes de ponerme a estudiar, mientras degusto el primero de mis tececitos y uno de mis muchos cigarros mañaneros y abro la página de este entrañable lugar de encuentro, dudaré de la conveniencia y oportunidad o no de haber publicado este post y es casi seguro que tendré la insana tentación de corregirlo, ampliarlo o reducirlo.
Ahora, si me lo permiten, ante el abismo insomne de la noche y esta rara adicción a la vigilia en la que vivo me quedo en la compañía y el deleite de sus textos, los de ustedes. Me encanta leerles sin prisa y siempre exento de todo espíritu crítico: yo me apunto a la emoción literaria no a su ortodoxia estilística.
Me quedo igualmente, en consonancia lógica con mi preotoñal estado y el silencio y el claroscuro que presiden mi estudio, con el recuerdo y la entrañable presencia imaginada de quienes pasaron por mi vida y ya no están; y lo ensoñado y lo vivido junto a vos, mi querida y admirada ausente.
Sean felices y busquen la belleza, tal vez la única revolución o quimera que sigue mereciendo la pena en este dudoso sinvivir o malvivir en el que sobrevivimos… escriban, escriban y lean, lean, escuchen buena música, que son proteína pura y vitaminas para el alma y el espíritu, no engorda ni marea y que a mi me conste es una de las mejores cosas que se pueden hacer en este mundo con la ropa puesta!!
Besos, abrazos y carantoñas varias!!
Dorchy


© AMS Cádiz
Septiembre del 2011





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