QUIMERAS Y DESAFÍOS



Nada soy, nada he sido y no puedo pretender ser nada... aparte de eso guardo en mí todos los sueños del mundo!! (F.Pessoa)

Cantante, guitarrista, autor de canciones, psicoterapeuta, funcionario en excedencia ahora que me acuerdo, estudiante universitario a mi edad y escritor aficionado noctámbulo, noctívago y nocherniego...
Todo lo que la vida me ha ido enseñando se puede resumir en dos palabras: sigue adelante!!

Besos y abrazos
Dorchy Muñoz



Páginas vistas en total

jueves, 14 de marzo de 2013

“ Una Nueva Primavera”




"No hay noche que no vea al día"

Una Nueva Primavera”

Hola amigos y amigos, hoy no publicaré un poema, ni un relato ni un artículo de opinión, hoy desde la cafetería junto a la playa donde suelo tomar café y ya puedo venir andando o en bicicleta y no en coche o autobús como antes os escribo, a vuelapluma como siempre, una carta de agradecimiento, no ya por las casi 60000 visitas que tiene ya mi modesto blog y la constante participación en los diferentes grupos Facebook que coordino, sino por vuestra presencia incondicional a lo largo de estos dos últimos años, que ha sido sin duda alguna una parte fundamental del difícil proceso vital por el que he pasado estos últimos meses: no me duelen prendas en abriros mi corazón y mis sentires una vez más, ya que mis lectores en general son amigos y amigas personales y mal que bien me váis conociendo. Lo cierto es que uno nunca sabe lo que le espera cuando toma una decisión tan importante como la que yo adopté hace ahora dos años. Dejé Madrid a pesar de estar enamorado de una gran mujer, me vine aquí al abrigo de una gran amiga que hoy por hoy se encuentra en Houston en tratamiento médico especializado; tras meses lidiando con una enfermedad terminal de mi madre, cuidándola como merecía, tanto ella como mi propio hermano me dieron la espalda y lo siguen haciendo pese a la dedicación y ayuda que siempre les he prestado, al parecer yo debía ser el “tito” (expresión mexicana) que cuidara siempre de ella en detrimento de mi propia vida y mi hermano quedar así liberado como lo ha estado siempre de toda responsabilidad familiar en aras de “su revolución socialdemócrata” y su, sin duda merecido, estatus de reconocimiento laboral y político. Como dice un poema mío, el odio nunca estuvo en mi guión, pero la resignación tampoco, por suerte mi madre está recuperada si bien mi hermano acostumbra de dejar sus “cagaditas de niño grande” en los diferentes espacios web en que publico: y a la verdad que está más que aceptado y hoy por hoy sólo me provocan una “compasión” casi budista, un cariño casi inconfensable por toda una vida juntos y una desesperanza difícilmente aceptada, sabedor de que tal vez no vuelva a verlos nunca más si no cambian su actitud ¡Cuánto tiempo ha pasado desde que mi hermano me escribiera una cariñosa carta en que me llamaba poeta cuando yo sólo escribía canciones, cuanto tiempo desde que me dijera, “has salvado la vida de nuestra madre”! Hoy por hoy sólo le mueve la envidia, los celos y la ira en una más que sangrante muestra de desfraternidad, deshumanidad y desempatía- valgan las expresiones- rayanas en lo psicopatológico. Siento haberlos mencionado, pero no me mueve el deseo de desprestigiarlos ni airear nuestros “trapos sucios”, ni pretendo justificar mis actitudes, mis decisiones, que de sobra estaban tomadas mucho antes de que ocurriera todo esto y que tuve que posponer unos años, pese a que Madrid ya me ahogaba y me sentía incapaz de cerrar el círculo de mi propio viaje de aceptación y crecimiento interiores: largo y arduo periplo que parece que nunca tiene fin.
Hoy, puedo decir bien alto que se acerca una nueva primavera, valga la metáfora, una nueva vida, ya en mi nueva tierra con mis nuevos amigos y amigas, mis nuevos quehaceres, en especial los de Cruz Roja y mis proyectos creativos musicales, literarios y editoriales, que como sabéis retomo en estos días. Tras un largo año de incertidumbres que he mantenido en deliberado secreto incluso a mis examores, hoy por hoy mis mejores amigas y echando una vez más como siempre me tocó desde niño de mi propia autoconfianza debo deciros y compartir con ustedes, sin entrar en muchos detalles, que he superado una difícil enfermedad, de etiología idiopática y por tanto con dudoso diagnóstico e imprevisible pronóstico, gracias a un gran esfuerzo personal en el que a lo largo de un larguísimo año he dejado los venenos de mi cuerpo y de mi alma, he soltado lastres y apegos perturbadores y he mantenido una estricta dieta alimentaria y de ejercicio: agradezco a mi madre que siendo poco más que un niño me enseñara a cocinar, ya gano peso cada mes y hasta voy teniendo musculitos de esos que exhiben los adolescentes y yo a mi edad prefiero ocultar tras mi ropa de deporte o yoga. Estoy feliz, sí, lo estoy, una vez más parece ser que he vencido, al menos de momento, la adversidad y de paso, como cuando decidí hacerme psicoterapeuta con más de 40 años mi propia experiencia y mis humildes saberes los pongo al servicio de los míos y de la comunidad con la que hoy por hoy estoy comprometido: mi nuevo pueblo y sus gentes, “sweet and funny peopple in my new life”.
No merezco reconocimiento ni medalla o trofeo alguno por ello, os lo aseguro: la sonrisa de un niño y sus progresos escolares, los avances de salud de un anciano o la mejora de un drogodependiente y cómo no el incansable recibimiento de saltos y carantoñas de mis tres perritos al levantarme y cuando regreso a casa ya son suficiente “regalo cotidiano de los dioses”. No soy creyente como sabéis, pero hoy, hoy quiero desearos que vuestro Dios o vuestros dioses os bendigan por siempre y sepáis, a ciencia cierta, que podéis contar conmigo sin condiciones hasta donde mis posibilidades alcancen: hoy por hoy el odio sigue sin estar en mi guión, la complacencia y la resignación tampoco. ¡Ustedes sabrán entenderme sin duda! Gracias por todo!! Besos y abrazos desde mi soleada hoy Bahía de Cadiz.

Amador Muñoz
Marzo del 2013

A mi padre, mi Angel querido: in memoriam!!

Nunca te escribí un poema padre, aquel niño vivaz y despierto al mundo que recuerdo haber sido, no consideró nunca la poesía en su sentido más estético como herramienta de andar por su cada día nuevo mundo. Hasta me gané un tortazo de D. Agustín, mi querido maestro de Lavapiés impartiendo clases en aquel arrabal madrileño de ladrillos rotos y desangelados descampados en que vivíamos, por criticar un poema de Rubén Darío con sólo ocho años, al proclamar infantilmente que la poesía solo carecía de sentido si estaba al servicio de la igualdad social, la libertad y la democracia. Suena fuerte y prematuro, lo sé, y creo haberlo entendido con los años, pero fuera de casa el mundo era un infierno cotidiano sólo aliviado por la complicidad compañera y el compañerismo cómplice de mis amigos del barrio y del colegio: en nuestra casa ya sabes lo que sucedía no es necesario que ahora te lo recuerde. Por el contrario si te dediqué y canté mis primeras canciones aprendidas, casi en edad prepúber y sin guitarra aún y tú fuiste quien me iniciaste en la escucha atenta del tango y el flamenco jondos en tus escasos días libres en el patio de la casa gracias a aquél viejo tocadiscos portátil Philips que si no lo ha tirado mi hermano sigue en casa, nuestra casa padre, tan inhóspita ya para todos. Ha llovido mucha vida desde entonces, tu ya sabes. No soy dado a la nostalgia ni soy de lágrima fácil, o al menos no lo era entonces, pero este atardecer a solas a pocos metros del mar y tan lejitos de la que fue mi gente, con tu foto presidiendo mi mesa de estudio, te han traído desde mi más escondida memoria y me he puesto a escribirte. Aún recuerdo tus ojos de niño grande a punto de llorar siempre. ¡Qué mal te trató la vida compañero! Y de paso también muchos de los que se consideraron tus amigos y los que inevitablemente tuviste por familia. No tenías madera de padre, reconócelo, y mucho menos de marido, pero sí de amigo: “el padrino” te llamaban todos los niños del barrio cuando bajabas los escalones que daban paso a nuestra calle, más tarde que cualquiera de los otros vecinos, de los otros trabajadores: la vida de los bares antes y después de la jornada laboral fueron siempre tu cruz y tu condena; quiero pensar que alguna vez tu oasis vital. Yo siempre te esperaba en silencio, anhelante de tu habrazo y de tu forma de llamarme “hijo mío”, hoy creo que sólo tu supiste entrever en mí algo más emocional, sentimental y humano que un niño abonado al sobresaliente académico hasta en la asignatura de una religión en la que nunca creyó. De mi madre no recuerdo más de cinco besos y abrazos a lo largo de mi vida, ya la conoces. Eras hasta entonces el único hombre al que había visto llorar en un mundo de machos y machitos con pretensiones de alfa en la manada. No quiero hablar de mi madre ni de mi hermano, de tu esposa y de tu hijo, el primogénito, han dejado de existir por decisión propia. Ni tampoco regodearme en el míope recuerdo de lo vivido junto a ti. Paso a escribir letra a letra, palabra a palabra, verso a verso ese poema que te debo, aunque me deje la vida en ello, pero no lo haré público en ningún caso, se irá conmigo donde los vientos, las mareas y los dioses me lleven, tarde o temprano, estoy a su merced sólo me queda la palabra: a mí nadie me escribirá un poema, nadie me echará de menos, pero hasta mi último aliento te llevaré en mi corazón dispuesto a pronunciar tu nombre, mi Angel querido. Brindaré a tu eterna salud y alegría estas Navidades que he decidido pasar a solas, con mis perritos, sólo en Nochevieja saldré con mis nuevas amigas de mi nueva tierra: quedas invitado aún conservo y uso una de tus americanas preferidas. Te quiero por más que –aun lo recuerdo- con sólo quince años os manifestara a madre y a ti mi intención de abandonar el hogar y vivir por mis propios medios. Han pasado los años y yo, como ves, sigo desabrigado ante el camino y desnudo ante mis sentires, ajeno a la opinión ajena y convencido de que todo este circo sigue valiendo la pena ser vivido aliñado con orgullo, dignidad, franqueza, empatía y entereza. Nos veremos cualquier día, sin nostalgias ni saudades, tomaré un vino contigo, entretanto te me cuidas mucho: compañero del alma, compañero, que la muerte levantó temprano el vuelo y tan temprano rodaste por los suelos!!

Tu hijo Amador!!
Bahía de Cádiz, diciembre del 2012



1 comentario: